Cuando en medio de la alegre fiesta de la Vida, la Cruel Señora anuncia finales nunca deseados, los sueños son el refugio último del amor, que sobrevivirá más allá del tiempo y sus circunstancias.

 

Si nacer se nace cuando nacemos

y morir se muere cuando morimos,

en muriendo vamos cada vez viviendo

y en viviendo dejamos al fin el huerto.

 

Honda melancolía invade al viajero

de la vida que levanta la vista,

y en el horizonte no tan lejano

advierte impasible, el fin esperando

 

Sic transit gloria Mundi, dioses!

cantaban los griegos en tiempos,

a tanta trascendencia no pretendo

pero quién? podría pretenderlo.

 

Si al fin he de morirme sin remedio

querré ser sólo yo quien lo haga,

nunca de mi vida morir quisiera

si ella viva en letras, permaneciera.

 

Sino en letras, siempre ingratas

tal vez en amor, aun siendo sueño,

trascienda su calor de fuego eterno

al frío del cruel Sepulcro enamorado.